Voces de otras dimensiones

Habíamos sido invitados por amigos de mi entonces pareja a una reunión por la noche y al llegar nos encontramos con un grupo de alrededor de una decena de personas. A excepción de mi compañera y los anfitriones, el resto eran totalmente desconocidos para mi.
En medio de una cena informal de bocadillos en la sala, de pronto se comentó que uno de los asistentes leía el tarot. Antecedente que ya nos habían dado al hacernos la invitación días atrás y que de alguna manera servía de pretexto para la reunión.
En lo personal yo no estaba particularmente interesado en una lectura, ni tampoco mi compañera (astróloga). No así la mayoría de los presentes quienes inmediatamente solicitaron se les hiciera "una tirada de cartas".
Uno tras otro les fue siendo concedido su deseo mientras yo escuchaba, más por cortesía hacia mi pareja y sus amigos, que por verdadero interés.
No era que no creyera o no me interesara el tema. En mi vida he tenido infinidad de experiencias vinculadas a los mundos espirituales y otras dimensiones, sobre las cuales he dejado abundante constancia. Era más bien que, en mi corazón, no sentí ninguna afinidad con el tarotista.
De pronto sin buscarlo ni desearlo me volví blanco del sujeto lector de las cartas quien, dirigiéndose a mi, insistía en hacerme una lectura.
Un par de veces me negué cortésmente pero, dada la creciente insistencia de los concurrentes, para no ser tachado de "aguafiestas", más que aceptar, dejé de negarme y tomé el mazo de cartas que el aludido personaje me extendía para que, al yo partirlo, el mismo se "impregnara" de mis energías. De regreso a sus manos lo barajó un poco más y colocó la tirada.
Justo en el momento en que expectantes todos los demás asistentes ponían atención a lo que se me iba a decir, entré a una dimensión paralela de tiempo sin tiempo, donde todo se detuvo.
Los vi a todos "congelados" (inmóviles) excepto yo mismo. Cada uno en la posición en que se encontraban: Recargados sobre el respaldo del sofá con sus copas en la mano, o bien echados hacia adelante tratando de escuchar, etc., etc.. ¡Todos paralizados!.
¿Cuanto tiempo transcurrió?, realmente no lo sé. Aparentemente apenas unos segundos. Lo suficiente para que escuchara una voz masculina proveniente de "el más allá", que retumbaba sonora en el espacio y que, sin provenir de ninguna dirección, me inundaba fuerte y clara pronunciando un significativo mensaje asociado a mi experiencia años atrás en la Gran Pirámide. Aquellas palabras tenían como propósito recordarme la existencia y protección de una guía Superior, misma que me acompañaba en todo momento.
Apenas empezaba a extinguirse el eco de aquellas palabras, cuando la escena regresó a la normalidad y los asistentes se comportaron con la misma naturalidad que instantes atrás.
Por mi parte yo, un tanto desconcertado por la experiencia, voltee a ver a mi compañera a mi lado a la izquierda, y posteriormente a los demás invitados, tratando de escudriñar cuidadosamente sus rostros o su expresión corporal para ver si mostraban algún indicio de haber podido percibir algo extraño, pero nada. Y como tantas otras veces mi compañera tampoco se dio cuenta de absolutamente nada. Fenómeno de percepción de realidades que incluso nos llegó a causar más de un conflicto como pareja, lo que eventualmente nos llevaría a la separación.
En medio de mis silenciosas reflexiones e indagaciones, mucho más de mi interés que aquel tarotista y sus afirmaciones, este empezó a hacer referencia a algo así como que "el mal estaba siguiéndome", a la vez que señalaba la carta del diablo, y no sé que otras cosas más que realmente no recuerdo, pues no puse la menor atención.
Después de aquella reunión, más de una vez mi entonces pareja, a modo de auto afirmación durante nuestros cada vez más frecuentes e intensos desencuentros, usaría como referencia lo que había escuchado de boca del tarotista. Teniendo por mi parte que guardar total silencio sobre mí experiencia trascendente que para ella había pasado totalmente desapercibida y por tanto era inexistente, como tantas otras.
Para mí, la experiencia anteriormente narrada, evocaba lo que había vivido en la puerta dimensional de Campeche, alrededor de una década atrás. Y la afirmación de la voz, para mi tenía antecedentes, tanto en mi recapitulación de años atrás asociada a la tradición tolteca (toltecayotl), como a mis múltiples experiencias dentro de las grandes pirámides y templos de México y Egipto. Muy especialmente el diálogo interno que mantuviera con los guías en el centro de la Gran Pirámide, años atrás.

Yo por mi parte cierro con las siguientes reflexiones:

¿Que es "la realidad", tan solo una ilusoria percepción compartida?.

¿Acaso puede una relación, de pareja o de cualquier otro tipo, sostenerse cuando no se comparten las realidades percibidas?

¿Quien tiene la verdad?

 

 
12 EL REY SABIO:
En la distante ciudad de Wirani reinó una vez un rey que era poderoso y sabio. Y fue temido por su poder y amado por su sabiduría. Ahora bien, en el corazón de la ciudad había un pozo, cuya agua estaba fresca y era cristalina, de la que todos los habitantes bebían, incluso el rey y sus cortesanos, ya que no había otro pozo. Una noche, cuando todos dormían, una bruja entró en la ciudad, y vertió siete gotas de un extraño líquido en el pozo, y dijo, “Desde esta hora, aquel que beba esta agua se volverá loco”. A la mañana siguiente todos los habitantes, salvo el rey y su chambelán, bebieron el agua y se volvieron locos, tal y como la bruja predijo. Y durante el día, en las calles estrechas y en la plaza del mercado, la gente no hizo otra cosa que chismorrear unos a otros que “El rey está loco. Nuestro rey y su chambelán han perdido la razón. Con seguridad no podemos ser mandados por un rey loco. Hemos de destronarle”. Esa noche el rey ordenó llenar una jarra dorada con agua del pozo. Y cuando se la llevaron bebió profusamente, y luego se la dio a su chambelán para que bebiera. Y hubo un gran alivio en la distante ciudad de Wirani, porque su rey y su chambelán habían recuperado la razón.
El loco - Khalil Gibran